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Lingüística y pensamientos emancipados

Viaje al País Verdín

Hoy en día hemos olvidado lo que representa hacer la ruta cuando salimos de viaje. En grande parte por culpa de las compañas aireas low-costs que han disminuido considerablemente el tiempo de los recorridos. Sin embargo hacer un viaje no refiere únicamente a la estancia que hacemos en desconocidos lugares, es una experiencia que inicia desde la salida de casa. Sobre eso hablaréamiestilo hoy, o de como hacer la ruta puede resultar ser toda una aventura. Por motivos ajenos a mi voluntad tuve que recoger los 1062,89 kilómetros de distancia, distancia directa por supuesto así que le podemos añadir unos 200 kilómetros más, que separan Barcelona de Bruselas en autobús. En mi caso no se trata tan de un esfuerzo físico, más bien de una preparación mental meticulosa, las anécdotas sobre mis angustias en bus siendo míticas. Unos teman el avión, otros el autobús con eso de utópico que sueño de descubrir el mundo por carreteras. Así que este primero día de primavera lluvioso me hice violencia y subí a uno de estos monstruosos vehículos. La población ya instalada era constituido en su grande mayoría por magrebís, contábamos también con unos rusos, una pareja anglosajona, otra alemana, tres conductores ibéricos y otros individuos no identificados geopolíticamente. El autobús tardo un buen rato en salir de la estación Norte y luego en alejarse de la urbe, mientras me concentraba en mis ejercicios de relajación. Rápidamente encontré la solución optima para anular esta pesada situación, me deje camelar por la película que me había bajado antes de salir de casa, algo bien edulcorado para anestesiar mi conciencia ; “Sexo en NY 2”. Después de unas breves paradas a nosedonde exactamente para que subieran nuevos pasajeros, el conductor anunció por micrófono : “Figueras, parada de cuarenta minutos para cenar. Todos deben salir del autobús que se quedará cerrado!” Uno a uno dejamos el vehículo por chocar de inmediato con un cartel indicando platos y precios del bar-restaurante de la estación y sobretodo el sentido de la marcha a seguir para que vayamos a gastar nuestros escasos euritos. La pause gasta-pasta acabada es bien ordenados que subimos de nuevo al autobús y ahí inicia la operación de recuento. Tuvimos que esperar treinta minutos más, o sea tres pases de dos de los conductores, una revisión de cada billetes y una grita con el listado como aquella del cole para ver igual a donde era el fallo, más bien quien era el collado. Tensión general. Al final solo era un error del listado, el pasajero numero 40 no había sido apuntado. Arrancamos de nuevo! Media ahorita más tarde, justo después de haber cruzados la frontera nos detiene una patrulla francesa por una revisión generale de la documentación. Re-tensión. Claro cuando viajas con los tres-cuartos del autobús lleno de inmigrantes de segunda zona, no se puede evitar este tipo de control. Y el bus se atrasa. Todo en regla, ningún delincuente fichado ni de sin papeles a bordo, podemos irnos hacía el infinito y más allá. La vida nocturna se instala poco a poco, los cultos sacan sus libros, mientras los dormilones no tardan en caer en brazos de Morfea, y por supuesto no faltan los toque-pelotas que organizan simultáneamente una sinfonía de tonos con sus móviles. Mi vecino de asiento, un tipo rumano según lo demuestra su DNI pero con indeleble acento latino, me regala una de sus asquerosas partituras. Yo seguía con mi película visionando a contrarreloj antes que se me acábese la batería. De repente cuando se extinguieron las ultimas luces individuales, esteló una disputa conyugal dos filas atrás de mi. Se apagan las luces y se despiertan las personalidades oscuras. La pareja anglosajona! No se puede fiar de los anglosajones. Parece que quisieran ofrecernos un poco más de espectáculo para la velada, resultó funcionar porque unos se pusieron a reír, compartimos con ellos sus chillos, reproches, lagrimas y hasta puñelados en la cara… de él. Tiempo de descanso. Dijon, las cuatro de la mañana, primera parada a Francia donde se bajan unos pocos rápidamente remplazados por nuevas caras y bultos. Recuento. Arranque. Paisajes de autopista con campos de eolias en el amanecer, precioso. Sensación de misticismo puro. Zona de descanso en una gasolinera de la A31, las seis y media, pausa pipicafeprimerorezo. No recuento. Arranque. Acercándose a Lila, segundo control policial con la Douane Volante ; tres motoristas, una patrulla coche de dos agentes, un adiestrador de perros y su labrador negro Fada. Ya las cosas se ponen peores. “Hiju, se va a poner feo!” era totalmente de contexto. Control de nuestras identidades. Un agente pregunta a su colega si hay du griego. “No, señor solo tenemos a marroquíes, rusos y albanés hoy!” quiero gritarle. Por supuesto, debía de ser la única persona que entendía perfectamente los comentarios de los agentes. Luego se cuentan sus historias de novatos en la comisaria, que uno se había olvidado del autobús de la jueves por la madrugada por Amsterdam en proveniencia de España. Eso era mon bus! Debo reconocer que si no llevasen el uniforme podría decir que parecían simpáticos, a parte de atractivos. Y ahora TADAM, entra en acción Fada perro policía, pobre de él, para buscar los esperados narcóticos. “Busca, Fada, busca! Vamos!”. Pobre asusta a un peque’ que lanza un grito de terror. Se para y insista en el fundo del autobús, precisamente al lado del alto ruso de chandal azul. Lo hacen bajar, además de un joven marroquí, por un registro de las maletas. Parece que no da por nada con el magrebí, lo dejan volver a su asiento, mientras que sale algo tramposo con el otro. Descontentos de no haber encontrado lo suficiente para una detención, hacen bajar a dos otros. Uno de ellos, ruso también creo, se había llenado la mochila de botellas de alcoholes de todo tipos y de cajas de cohetes. Cuyos fueron encendidos para comprobar su magnitud a la hora de explotar, o sea nula por así decir. En resumen este listillo se la salvo con una multa por posesión excesiva de licores y cuanto al otro ruso, el grandote de chandal azul, lo soltaron después de efectuar una fouille anal en los baños de la área de descanso de la autopista. Y el autobús siempre más atrasado, arranca de nuevo. Una hora y media tardo esta broma. En resumen, acabé llegando a Bruselas totalmente exhaustu y curvaturadu después de 23 horas de viaje. Dicen que los viajes forman a la juventud, diría más bien que te acerca a la decrepitud.

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4 comentarios el “Viaje al País Verdín

  1. Gabidelvalle
    28 marzo, 2012

    Buenísima, la crónica!! aunque de verdad que son diferentes los viajes en bus, tienen un poco de magia y decrepitud! jajja! Hace mucho que no hago ninguno, antes hacía muchísimos! En general aguanto de todo, menos los malos olores!! lo demás se neutraliza bastante con la introspección, la lectura, la música, las pelis y la mente en blanco!!!

  2. chainsaw
    10 mayo, 2012

    Tremendo! Como bien dices: “Hiju, se va a poner feo!” era totalmente de contexto jajajajaja! 😉

    • bepuntokom
      10 mayo, 2012

      Deverdad que pensé en las historias de tu padre en este preciso momento! 😀

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Esta entrada fue publicada en 28 marzo, 2012 por en Kontemplando y etiquetada con , , , .
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